Personas buscando empleo y trabajadores en una zona comercial de MéxicoEl crecimiento de la población económicamente activa no se tradujo por completo en más ocupación durante agosto de 2026.

La población económicamente activa de México llegó a 62.6 millones de personas en agosto de 2026, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el viernes 25 de septiembre, pero el mercado laboral mostró una señal de pérdida de dinamismo: la población ocupada retrocedió frente a julio y la tasa de desocupación subió de 2.9 a 3.0 por ciento. El resultado corresponde a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) y refleja la evolución del empleo en México durante agosto. ([inegi.org.mx](https://www.inegi.org.mx/?v=1.0.26&utm_source=openai))

El dato central no es únicamente que más personas estén participando en la economía. La PEA incluye tanto a quienes tienen un trabajo como a quienes no lo tienen, pero buscan activamente uno y están disponibles para trabajar. Por ello, su crecimiento puede reflejar una mayor incorporación de personas al mercado laboral sin que eso implique, automáticamente, una creación equivalente de puestos.

La fuerza laboral crece, pero la ocupación baja en el mes

En agosto, la población ocupada sumó 60 millones 695 mil 21 personas. La cifra fue 61 mil 784 puestos menor que la registrada en julio, aunque se mantuvo por encima del nivel de agosto de 2025, con un aumento anual de aproximadamente 1.2 millones de personas, de acuerdo con los datos difundidos a partir de la ENOE. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/09/25/economia/la-tasa-de-desocupacion-se-acelero-en-agosto-inegi))

La diferencia entre el desempeño anual y el mensual es relevante para las empresas y para quienes buscan trabajo. En una comparación de doce meses, el mercado conserva una expansión; sin embargo, frente a julio, el número de personas con empleo disminuyó. Esto apunta a un escenario en el que la economía todavía genera ocupación en términos interanuales, pero enfrenta dificultades para mantener el ritmo de absorción de nuevos participantes durante el corto plazo.

La PEA alcanzó 62 millones 579 mil 105 personas y la tasa de participación económica se ubicó en 59.3 por ciento. Esto significa que casi seis de cada diez personas de 15 años y más participaron en el mercado laboral, ya sea con un empleo o en búsqueda activa de uno.

La desocupación sube y afecta más a la lectura mensual

La población desocupada fue de alrededor de 1.9 millones de personas en agosto. La tasa de desocupación de 3.0 por ciento fue ligeramente superior a la de julio, aunque todavía se mantiene en un nivel reducido frente a otros episodios de debilidad laboral. Aun así, el movimiento mensual importa porque ocurrió al mismo tiempo que la ocupación disminuyó.

En términos prácticos, el dato indica que una parte de las personas que se incorporaron o permanecieron activas no logró colocarse durante el periodo. No significa que todas las personas sin empleo hayan perdido su puesto en agosto: la medición también incluye a quienes ya estaban buscando trabajo. Por eso, la tasa debe leerse junto con la ocupación, la participación económica y la calidad de los puestos.

Para las pymes, este comportamiento puede tener dos lecturas. Por un lado, existe una mayor disponibilidad de personas que buscan incorporarse a una actividad productiva. Por otro, el aumento de la desocupación puede revelar que las vacantes no crecen al mismo ritmo que la oferta de trabajo o que hay un desajuste entre las habilidades disponibles y las necesidades de las empresas.

La brecha por sexo explica buena parte del movimiento

La evolución de agosto fue distinta entre hombres y mujeres. La población ocupada masculina se redujo en 152 mil 986 personas respecto a julio, para ubicarse en 35 millones 683 mil 510 trabajadores. En contraste, la ocupación femenina aumentó en 91 mil 202 personas y llegó a 25 millones 11 mil 511 mujeres ocupadas.

El resultado deja una señal importante: la caída mensual de la ocupación se concentró en los hombres, mientras que las mujeres registraron un avance. Sin embargo, la diferencia estructural entre ambos grupos sigue siendo amplia. La participación económica femenina continúa por debajo de la masculina, debido, entre otros factores, a la distribución desigual de las tareas de cuidado, la disponibilidad de horarios, la localización de los empleos y las condiciones de contratación.

Para el ecosistema empresarial, esta brecha representa tanto un desafío como una oportunidad. Esquemas de trabajo flexibles, servicios de cuidado, capacitación y procesos de reclutamiento con menos barreras pueden ampliar la participación femenina, especialmente en sectores donde persisten vacantes difíciles de cubrir.

Servicios y comercio concentran la mayor parte de la ocupación

Los servicios concentraron 26.6 millones de personas ocupadas, equivalentes a 43.8 por ciento del total. El comercio reunió 11.9 millones, mientras que la industria manufacturera registró 9.7 millones. También se contabilizaron 6.4 millones de personas en actividades agropecuarias, 5.3 millones en la construcción y 453 mil en otras actividades, como minería, electricidad, agua y suministro de gas.

La composición sectorial ayuda a explicar por qué una variación mensual relativamente pequeña puede tener efectos distintos por región. Los servicios y el comercio tienen una fuerte presencia en zonas urbanas y suelen concentrar negocios pequeños; la manufactura depende más de cadenas productivas y exportaciones; la construcción puede mostrar movimientos asociados a proyectos específicos; y las actividades agropecuarias están sujetas a ciclos estacionales.

Para las empresas, el crecimiento anual de la ocupación no necesariamente implica una expansión uniforme. Puede haber regiones o sectores con contratación, mientras otros enfrentan ajustes, menor demanda o rotación. Por ello, el dato nacional debe complementarse con información estatal y sectorial antes de tomar decisiones de inversión, contratación o capacitación.

La informalidad sigue dominando el mercado laboral

La informalidad laboral alcanzó a 33.4 millones de personas en agosto, con una tasa de 55.0 por ciento. El indicador disminuyó frente al 56.2 por ciento de julio, pero aumentó respecto al 54.8 por ciento observado un año antes.

La reducción mensual no cambia el diagnóstico de fondo: más de la mitad de las personas ocupadas trabajó en condiciones asociadas con la informalidad laboral. Esto puede incluir empleos sin acceso completo a seguridad social, prestaciones o reconocimiento formal de la relación de trabajo, de acuerdo con la medición estadística del INEGI.

La informalidad tiene consecuencias para la productividad, la recaudación, la protección social y la capacidad de los trabajadores para enfrentar periodos de desempleo. Para las micro y pequeñas empresas, la transición hacia la formalidad suele estar condicionada por costos laborales, trámites, acceso al crédito y productividad. Por eso, una política de empleo no puede centrarse únicamente en reducir la tasa de desocupación: también debe mejorar la calidad y la estabilidad de los puestos.

La subocupación, es decir, la proporción de personas que trabajan pero necesitan y están disponibles para laborar más horas, llegó a 4.3 millones de personas, con una tasa de 7.0 por ciento. El indicador fue superior al registrado en julio, aunque ligeramente menor que el de agosto de 2025. Esta combinación muestra que incluso entre quienes sí tienen trabajo persiste una demanda no satisfecha de más horas o mejores ingresos.

En breve

  • La PEA creció: alcanzó 62.6 millones de personas en agosto, 1.3 millones más que un año antes, según el INEGI.
  • La ocupación perdió fuerza mensual: bajó en 61 mil 784 personas frente a julio, aunque fue mayor que en agosto de 2025.
  • La calidad laboral sigue bajo presión: la informalidad fue de 55.0 por ciento y la subocupación llegó a 7.0 por ciento.

Qué debe observarse en los próximos meses

El dato de agosto no permite concluir por sí solo que exista un deterioro generalizado del empleo en México. La comparación anual todavía es positiva y la tasa de desocupación permanece en un nivel bajo. Sin embargo, el retroceso mensual de la ocupación y el repunte de la desocupación justifican observar si se trata de una variación temporal o del inicio de una desaceleración más persistente.

Las próximas mediciones serán relevantes para identificar si la PEA continúa creciendo sin una expansión equivalente de los puestos, si la ocupación masculina recupera el terreno perdido y si la informalidad mantiene su tendencia anual. También será importante seguir el comportamiento de los servicios, el comercio y la manufactura, sectores que concentran buena parte de la fuerza laboral y que tienen efectos directos sobre las pymes y el desarrollo regional.

La principal lectura para empresas y trabajadores es que el tamaño de la fuerza laboral no debe confundirse con la creación efectiva de empleos. En agosto, México tuvo más personas participando en el mercado, pero no todas encontraron una plaza, y una parte importante de quienes sí trabajan lo hace en condiciones informales o con necesidad de ampliar sus horas.

Fuentes consultadas

Por Editor

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