La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Gobierno de la Ciudad de México formalizaron el 14 de octubre de 2026 una alianza para construir una nueva Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) en la zona suroriente de la capital, con capacidad proyectada para 20 mil estudiantes. El anuncio fue realizado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, durante la presentación de su segundo informe de labores, y el proyecto contempla que la administración capitalina construya el plantel, mientras la UNAM se encargue de equiparlo y operarlo. ([dgcs.unam.mx](https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_621.html?utm_source=openai))
La iniciativa, identificada como la ENES Suroriente, busca ampliar la oferta universitaria en una zona de la ciudad donde la presencia de la UNAM es menor que en el corredor de Ciudad Universitaria y en el norte y oriente metropolitano. Sin embargo, el comunicado conjunto no precisa todavía el terreno, el monto de inversión, el calendario de obra ni la fecha en que comenzaría la operación académica. Tampoco existe, hasta ahora, una convocatoria de ingreso específica para ese plantel.
En breve
- La sede tendría capacidad para recibir hasta 20 mil estudiantes.
- El Gobierno de la CDMX asumiría la construcción; la UNAM, el equipamiento y la operación.
- La ubicación exacta, el presupuesto, los plazos y el mecanismo de admisión siguen pendientes de publicación.
Un acuerdo con impacto más allá del anuncio
La relevancia del proyecto está en su posible efecto territorial. Para miles de jóvenes de Tláhuac, Milpa Alta, Xochimilco y zonas de Iztapalapa, contar con una sede universitaria de gran escala en el suroriente podría reducir tiempos y costos de traslado hacia Ciudad Universitaria, las facultades ubicadas en el centro de la capital o los planteles metropolitanos situados en el Estado de México.
La zona no es homogénea. Tláhuac y Xochimilco tienen una fuerte concentración habitacional, mientras Milpa Alta combina localidades dispersas, suelo de conservación y una estructura territorial menos compacta. Esa diversidad implica que la futura sede no sólo necesitará aulas y laboratorios: también requerirá conectividad de transporte, servicios urbanos, seguridad, acceso digital y una planeación que considere los trayectos cotidianos de estudiantes y trabajadores.
Datos del Censo de Población y Vivienda 2020 muestran que las tres demarcaciones cuentan con una población amplia en edad adulta y joven, aunque con diferencias en escolaridad, asistencia y condiciones de acceso. En los registros de población de 15 años y más, INEGI contabilizó 308 mil 117 personas en Tláhuac, 352 mil 920 en Xochimilco y 116 mil 360 en Milpa Alta. Estas cifras no equivalen por sí mismas a la demanda universitaria, pero ayudan a dimensionar el universo territorial que podría beneficiarse de una institución cercana. ([inegi.org.mx](https://www.inegi.org.mx/app/cuadroentidad/CDMX/2021/06/6_02?utm_source=openai))
El diagnóstico de desigualdad socioterritorial de Evalúa Ciudad de México también muestra que la distribución de los servicios educativos no es uniforme entre alcaldías. Por ello, la promesa de descentralizar la educación superior sólo se concretará si la nueva ENES se acompaña de una política de transporte y de mecanismos de apoyo para estudiantes de bajos ingresos, además de una oferta académica compatible con las necesidades locales. ([evalua.cdmx.gob.mx](https://www.evalua.cdmx.gob.mx/storage/app/media/DIES20/capitulo-6educacion.pdf?utm_source=openai))
Qué carreras se han mencionado
La UNAM informó que el proyecto considera licenciaturas de alta demanda como Medicina, Ciencia de Datos y Nanotecnología. También prevé planes de estudio relacionados con el medio ambiente y con las características de la zona. La combinación apunta a dos objetivos: atender carreras que suelen concentrar solicitudes de ingreso y formar perfiles vinculados con retos regionales como la gestión del agua, la conservación ambiental, la salud pública, la digitalización y la innovación tecnológica.
Para el ecosistema empresarial de la capital, la decisión puede ser relevante si la oferta se diseña junto con hospitales, centros de investigación, empresas tecnológicas, cooperativas, productores y pequeñas empresas del suroriente. Una ENES con laboratorios, prácticas profesionales y proyectos de transferencia podría convertirse en un nodo de innovación regional, no sólo en un espacio de formación escolarizada.
Ese resultado, no obstante, dependerá de los planes de estudio que aprueben los órganos universitarios y de la capacidad presupuestal para sostener laboratorios, personal académico, servicios estudiantiles y prácticas profesionales. El anuncio político fija una dirección, pero todavía no presenta un programa ejecutivo con metas verificables.
La escala del proyecto y sus pendientes
Los 20 mil estudiantes representan una capacidad considerable para un plantel nuevo. La magnitud obligará a resolver desde el diseño urbano hasta la operación cotidiana: accesos, agua, energía, conectividad, espacios de investigación, atención médica, comedores, bibliotecas y rutas de transporte público.
El primer pendiente es la ubicación. Sin terreno identificado no es posible evaluar la accesibilidad, la propiedad del inmueble, el uso de suelo, los riesgos ambientales o las obras inducidas que serían necesarias. En una zona con áreas de conservación y localidades dispersas, la selección del sitio será determinante para evitar que el campus quede lejos de quienes pretende atender.
El segundo es el financiamiento. El esquema anunciado distribuye responsabilidades: la Ciudad de México construiría y la UNAM equiparía y operaría. Pero el comunicado no desglosa cuánto aportará cada institución, si habrá recursos multianuales, qué dependencia ejecutará la obra ni bajo qué mecanismo se contratarán los trabajos. Esos datos serán indispensables para que el proyecto pueda ser evaluado por el Congreso local, la comunidad universitaria y la sociedad.
También falta un calendario. No se informó cuándo concluirían los estudios, cuándo se licitaría la obra, cuándo iniciaría la construcción ni en qué ciclo escolar abriría la primera convocatoria. Mientras no exista esa ruta, los 20 mil lugares deben entenderse como una capacidad proyectada, no como cupos disponibles para el próximo proceso de admisión.
El ingreso no será automático
La futura ENES formará parte de la UNAM, por lo que las reglas de ingreso deberán definirse mediante los mecanismos institucionales correspondientes. La experiencia de otras ENES muestra que los aspirantes deben consultar convocatorias, requisitos, modalidades y procesos de selección publicados por la universidad; la existencia de un campus cercano no significa admisión directa para los habitantes de las alcaldías vecinas. ([enes.unam.mx](https://enes.unam.mx/aspirantes.html?utm_source=openai))
La pregunta central será si la nueva sede tendrá un concurso de selección propio, si ofrecerá lugares mediante el proceso general de licenciatura o si combinará distintas modalidades. También será importante conocer si habrá programas propedéuticos, becas, apoyos de transporte y estrategias para estudiantes de comunidades rurales o con menor acceso a internet.
Un proyecto que retoma la descentralización universitaria
La UNAM presentó la iniciativa como su primer proyecto de educación superior de gran escala en el Valle de México desde la expansión de las entonces escuelas nacionales de estudios profesionales entre 1973 y 1976. La institución ya cuenta con presencia en la zona metropolitana mediante la FES Zaragoza, en Iztapalapa, y las FES Acatlán, Aragón, Cuautitlán e Iztacala en municipios del Estado de México. ([dgcs.unam.mx](https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_621.html?utm_source=openai))
La diferencia de la ENES Suroriente será su localización dentro de una zona que ha reclamado mayor infraestructura educativa y su posible orientación hacia carreras vinculadas con problemas ambientales, científicos y productivos del territorio. Para que el proyecto produzca beneficios duraderos, la planeación tendrá que ser pública, gradual y medible.
El siguiente paso no será únicamente colocar la primera piedra. Será publicar el terreno, el presupuesto, los estudios técnicos, el calendario de obra y las reglas de ingreso. Sólo entonces las familias y los jóvenes de la región podrán saber cuándo y cómo la promesa de 20 mil lugares se convertirá en una alternativa universitaria real.
Fuentes consultadas
- UNAM, comunicado conjunto sobre la nueva ENES Suroriente, 14 de octubre de 2026.
- El País México, información sobre el anuncio y la distribución territorial de planteles, 15 de octubre de 2026.
- INEGI, población de 15 años y más por demarcación territorial, con base en el Censo 2020.
- Evalúa Ciudad de México, diagnóstico de desigualdad socioterritorial y educación.
