Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizaron protestas y bloqueos el viernes 9 y el sábado 10 de octubre de 2026 en Ciudad de México, Estado de México y al menos siete entidades más para exigir un aumento directo al salario superior al 2.9 por ciento, mejores condiciones laborales, medicamentos e insumos suficientes y cambios en la representación del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). El IMSS informó que sus unidades médicas y hospitales continuaron en operación y que el 14 de octubre se realizará una consulta nacional sobre el incremento integral de 6.8 por ciento.
La movilización no representa un solo conflicto. En realidad, combina tres disputas que deben analizarse por separado: el rechazo de un sector de trabajadores al acuerdo salarial aprobado por la dirigencia sindical, las denuncias locales sobre abasto y personal, y el cuestionamiento a la forma en que el SNTSS tomó decisiones en nombre de su base.
En breve
- La protesta: hubo bloqueos y manifestaciones en la capital, el Estado de México, Baja California Sur, Coahuila, Colima, Hidalgo, Nuevo León, Puebla y Querétaro, según los reportes disponibles.
- El salario: la propuesta sometida a consulta contempla 2.9 por ciento al sueldo tabular y 3.9 por ciento en prestaciones, para un incremento integral de 6.8 por ciento.
- La atención médica: el IMSS aseguró que urgencias, hospitalización, terapia intensiva, partos y hemodiálisis están garantizados; no hay evidencia disponible de una suspensión generalizada de servicios.
Qué ocurrió y qué servicios fueron afectados
En Ciudad de México, las protestas se concentraron en vialidades y puntos cercanos a instalaciones del IMSS, entre ellos Paseo de la Reforma, Viaducto, Eje 3 Oriente, el Hospital General de Zona número 2-A, el Hospital General de Gineco-Pediatría número 3, la Unidad de Medicina Familiar número 10 y el Centro Médico Nacional La Raza. La afectación confirmada fue principalmente vial: algunos bloqueos fueron retirados por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la circulación se reabrió de manera gradual.
En el Estado de México, trabajadores del Hospital General Regional 200 bloquearon la carretera federal México-Pachuca. También se reportaron obstrucciones intermitentes en Periférico Norte relacionadas con personal de los hospitales de Traumatología de Lomas Verdes y número 72 de Tlalnepantla. En estos casos, las fuentes consultadas documentan afectaciones al tránsito, pero no una paralización total de consultas, cirugías o urgencias.
La situación más concreta sobre una posible afectación operativa se registró en Colima. Trabajadores de unidades de Colima y Manzanillo denunciaron falta de insumos y anunciaron suspensiones escalonadas de labores, con la excepción de los servicios de urgencias del Hospital General de Zona número 1 de Villa de Álvarez. El anuncio constituye una amenaza de paro y no equivale, por sí mismo, a una suspensión ya comprobada de todos los servicios. La representación estatal del IMSS informó que investigaba un caso relacionado con la reprogramación de una cirugía cardiaca y las denuncias de familiares sobre falta de insumos y personal.
Para Baja California Sur, Coahuila, Hidalgo, Nuevo León, Puebla y Querétaro, los reportes disponibles confirman la realización de manifestaciones, pero no ofrecen un desglose suficiente para atribuir a cada entidad una suspensión específica de consultas, hospitalizaciones, cirugías o entrega de medicamentos. Esta distinción es relevante: una protesta frente a una clínica, un bloqueo carretero y una interrupción asistencial son hechos diferentes y requieren comprobaciones distintas.
La disputa salarial va más allá del porcentaje
El punto central de la inconformidad es que la base disidente no acepta que la mayor parte del incremento se entregue mediante prestaciones. La propuesta aprobada por el Congreso Nacional del SNTSS distribuye el aumento en 2.9 por ciento para el salario tabular y 3.9 por ciento para prestaciones, incluido el concepto de ayuda de renta. Trabajadores inconformes han planteado que el aumento directo debe ser mayor y, de acuerdo con reportes periodísticos, algunos grupos han exigido una mejora de al menos 10 por ciento.
La diferencia tiene consecuencias prácticas. El salario tabular funciona como referencia para distintos cálculos laborales, mientras que las prestaciones pueden impactar de manera distinta según el contrato colectivo, la categoría y el concepto de pago. Por eso, presentar el 6.8 por ciento como si todo fuera un aumento directo al sueldo puede inducir a error, pero también sería impreciso reducir la propuesta a 2.9 por ciento, porque el acuerdo incorpora prestaciones con efectos económicos para el personal.
La consulta del 14 de octubre pretende resolver esa tensión. El sindicato informó que la votación será libre, personal, directa y secreta, con acompañamiento del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. El IMSS señaló que respetará el resultado. La consulta es, por tanto, un mecanismo para validar o rechazar la propuesta, no un anuncio de aumento adicional ni una convocatoria automática a huelga.
Abasto, personal y pensiones: demandas distintas
Los manifestantes también reclamaron medicamentos, material de curación, equipo y personal suficiente. En las fuentes revisadas, estas denuncias aparecen formuladas de manera general; no se documenta una lista nacional de claves de medicamentos agotadas ni un corte oficial que permita medir el desabasto por entidad. El propio IMSS reconoce que el abasto de medicamentos e insumos, los tiempos de espera, el mantenimiento, el trato digno y la cobertura de plazas forman parte de los retos operativos que el instituto y el sindicato deben atender.
El instituto pidió mantener libres los accesos a hospitales y clínicas, especialmente para ambulancias, urgencias, citas y cirugías programadas. También reportó que más de 400 mil trabajadores registraron asistencia y laboraron con normalidad el 10 de octubre. En otro balance, la dirección general afirmó que entre el 2 y el 9 de octubre se realizaron 30 mil 583 cirugías, se otorgaron 662 mil consultas de especialidad y dos millones de consultas de medicina familiar. Estas cifras respaldan la posición institucional de continuidad, aunque no sustituyen una verificación unidad por unidad de posibles afectaciones locales.
Entre las demandas políticas también están el regreso al Régimen de Jubilaciones y Pensiones y la eliminación de las Afores. El IMSS respondió que esos cambios requieren modificaciones legales y no pueden ser resueltos unilateralmente por el instituto. Esa respuesta separa los asuntos que pueden negociarse en el contrato colectivo —salarios, prestaciones, plazas o condiciones de trabajo— de los que dependen del Congreso y de reformas al marco de seguridad social.
El costo para el presupuesto y para los derechohabientes
El conflicto ocurre en una institución de escala nacional. El Presupuesto de Egresos de la Federación para 2026 autorizó al IMSS un gasto programable de 1.590 billones de pesos. Además, el instituto reporta una plantilla total de 511 mil personas y un crecimiento de más de 94 mil trabajadores de base desde 2019. En ese contexto, cualquier ajuste salarial permanente no sólo afecta la nómina del año en curso: también puede elevar obligaciones relacionadas con prestaciones, jubilaciones y futuras revisiones contractuales.
El reto presupuestario no debe utilizarse para descartar las denuncias de los trabajadores. El personal operativo es quien enfrenta directamente la falta de material, los tiempos de espera y la presión por atender a millones de derechohabientes. Pero tampoco es correcto concluir que cada carencia denunciada tiene una causa salarial o que todo problema de abasto equivale a una falla nacional. Para eso se necesitan datos de inventarios, recetas no surtidas, compras, distribución y capacidad instalada por unidad.
La consecuencia inmediata de la jornada fue la afectación a la movilidad y el aumento de la incertidumbre entre pacientes con citas programadas. La consecuencia de mediano plazo dependerá de la consulta: un rechazo al 6.8 por ciento podría abrir una nueva ronda de negociación y aumentar el riesgo de paros escalonados; una aprobación no eliminaría las denuncias sobre insumos, plazas, pensiones y representación sindical.
El dato decisivo será si las partes logran convertir la protesta en información verificable. Para los derechohabientes, eso implica conocer qué unidades presentan faltantes, qué servicios se reprograman y qué mecanismos existen para reclamar una receta no surtida. Para el sindicato y el IMSS, implica transparentar la consulta, publicar sus resultados y distinguir con claridad entre el costo laboral de la operación y los recursos destinados a medicamentos, mantenimiento e infraestructura.
Fuentes consultadas
- IMSS, “El IMSS garantiza la atención a derechohabientes; los trabajadores decidirán su incremento salarial en consulta el 14 de octubre”, 10 de octubre de 2026.
- IMSS, “Zoé Robledo explica: ¿Qué está pasando en el IMSS?”, octubre de 2026.
- La Jornada, “Trabajadores del IMSS llevan a cabo jornada de protesta nacional”, 10 de octubre de 2026.
- La Jornada, “Trabajadores del IMSS protestan en Colima y Manzanillo por falta de insumos y por mejoras en condiciones laborales”, 9 de octubre de 2026.
- El Financiero, “Protestas de integrantes del IMSS: Anuncian consulta sobre aumento salarial para el 14 de octubre”, 10 de octubre de 2026.
- Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Presupuesto de Egresos de la Federación 2026.
