Acero mexicano utilizado en una obra pública de infraestructura en MéxicoLas nuevas reglas permiten contabilizar por separado el acero nacional utilizado en proyectos de obra pública federal.

El Gobierno de México modificó el 31 de agosto de 2026 las reglas para determinar, acreditar y verificar el contenido nacional en adquisiciones y obras públicas federales, mediante un acuerdo publicado por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno en el Diario Oficial de la Federación. El cambio incorpora de manera expresa el valor del acero de fabricación nacional utilizado en cada obra y obliga a las dependencias, contratistas y proveedores a comprobar su origen, calidad y trazabilidad.

La reforma importa porque convierte una prioridad industrial del Plan México en una obligación operativa dentro de las licitaciones. A partir de su entrada en vigor, las convocantes deberán definir para cada proyecto tanto el porcentaje general de contenido nacional como, cuando corresponda, el porcentaje específico de acero nacional. La norma no impone una cuota idéntica para todas las obras: exige justificarla con base en la oferta disponible, las especificaciones técnicas, la calidad requerida, los tiempos de entrega y la viabilidad económica del proyecto.

En breve

  • El acero mexicano podrá sumarse de forma separada al cálculo del contenido nacional de una obra pública.
  • La dependencia convocante deberá justificar el porcentaje exigido en cada proyecto y verificar los materiales al recibirlos.
  • Los contratistas tendrán que entregar certificados, facturas, cartas de proveedores y, cuando corresponda, pedimentos de importación.

Qué cambia frente a las reglas anteriores

La modificación parte de una fórmula renovada. El contenido nacional del proyecto se calcula con el valor de los materiales nacionales distintos de los de construcción, la maquinaria y el equipo de instalación permanente, más el valor de los materiales de acero nacionales para la construcción, dividido entre el valor total del proyecto.

La diferencia práctica es relevante. Las reglas anteriores contemplaban principalmente materiales, maquinaria y equipo de instalación permanente, pero no daban al acero utilizado directamente en la construcción un componente propio dentro de la fórmula. Ahora el acero puede contribuir de manera identificable al porcentaje nacional de la obra.

Además, la nueva regulación crea un cálculo específico para el acero: el valor del acero nacional se divide entre el valor total de los materiales de acero empleados en el proyecto. El porcentaje debe aparecer en la convocatoria, invitación o solicitud de cotización cuando la dependencia determine que es aplicable.

El Anexo B incluye como referencia varilla corrugada, perfiles estructurales, PTR, planchas, malla electrosoldada, alambrón, tubería, accesorios, productos laminados, barras, losacero, polines y otros derivados. La lista no significa que todos esos productos deban utilizarse en cada obra ni que exista una obligación automática de comprar una proporción fija. Sirve para que la dependencia y los participantes identifiquen qué materiales pueden integrar el componente de acero nacional.

La responsabilidad se distribuye en toda la cadena

Las dependencias federales sujetas a las reglas tendrán que realizar una investigación de mercado antes de fijar el porcentaje. Ese análisis deberá revisar si existe producción nacional suficiente y compatible con las condiciones del proyecto. La autoridad podrá buscar una participación nacional mayor, pero sin poner en riesgo la calidad, el costo, la factibilidad técnica o el calendario de ejecución.

Para los proyectos integrales que incluyan acero, la norma recomienda realizar diálogos estratégicos antes de publicar las bases. Esta etapa puede permitir que las áreas compradoras conozcan con anticipación qué productos están disponibles, qué normas técnicas cumplen los fabricantes y cuáles son los plazos realistas de suministro.

El licitante, por su parte, tendrá que manifestar bajo protesta de decir verdad que cumplirá con el porcentaje de contenido nacional general y con el porcentaje de acero requerido. También deberá comprometerse a entregar la información que permita demostrarlo si obtiene el contrato.

La obligación no termina con la propuesta. El contratista deberá solicitar a sus proveedores escritos en los que declaren que los bienes serán fabricados en México y que cumplen con el porcentaje exigido. Para los materiales de acero, la documentación podrá incluir certificados de molino, certificados de calidad o de conformidad, una carta del proveedor que acredite la fabricación nacional o una transformación sustancial, comprobantes fiscales digitales y pedimentos de importación.

La residencia de obra deberá revisar los materiales de acero al momento de recibirlos. La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno conserva, además, facultades de verificación. Contratistas y proveedores deberán conservar durante siete años la información que sustente sus declaraciones.

Fabricación nacional no significa necesariamente mineral mexicano

Un punto técnico que deberán cuidar las empresas es la definición de transformación sustancial. Para los materiales de acero, las reglas consideran que existe cuando el producto se fabrica en territorio nacional a partir de un acero semiterminado nacional o importado, como lingote, planchón o palanquilla. También puede reconocerse cuando se procesan productos siderúrgicos terminados importados, siempre que no exista producción nacional de esos insumos.

Esto significa que el análisis no debe reducirse a preguntar de dónde provino cada tonelada de mineral o chatarra. La acreditación se concentra en el proceso productivo y en la fabricación o transformación realizada en territorio nacional bajo los supuestos establecidos por la norma. Para las pymes proveedoras, la trazabilidad documental será tan importante como la capacidad de entregar el material.

¿Habrá más costos o retrasos?

El efecto sobre los costos no será uniforme. La preferencia por acero nacional puede reducir tiempos logísticos y exposición a variaciones cambiarias cuando existe oferta cercana y suficiente. Sin embargo, también puede elevar el precio de una licitación si el producto nacional requerido tiene menor disponibilidad, exige especificaciones particulares o debe transportarse desde una región distinta a la obra.

La carga administrativa aumentará para contratistas y subcontratistas. Certificados, cartas, facturas y pedimentos deberán coincidir entre sí, y cualquier sustitución de proveedor tendrá que mantener el porcentaje declarado o uno superior. Las reglas advierten que una actualización que reduzca el contenido nacional previamente declarado puede abrir la puerta a un procedimiento de rescisión contractual.

Por eso, el riesgo principal no está únicamente en el precio por tonelada, sino en la planeación. Una empresa que cotice sin asegurar inventarios, capacidad de laminación, transporte y documentación podría ganar la licitación y después enfrentar penalizaciones, compras de emergencia o incumplimientos de calendario.

La capacidad de la industria será el límite real

La siderurgia mexicana cuenta con una base industrial amplia, aunque la disponibilidad debe analizarse por producto y no sólo por toneladas totales. La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero reporta una producción nacional de 16.8 millones de toneladas de productos terminados en 2025 y un consumo interno de 25 millones de toneladas. La diferencia muestra que México produce una parte importante de lo que utiliza, pero también mantiene una dependencia de importaciones en determinados productos y especificaciones. ([canacero.org.mx](https://canacero.org.mx/?utm_source=openai))

La Asociación Mundial del Acero registró para México una producción de 13.5 millones de toneladas de acero crudo en 2025, frente a 14.3 millones en 2024. Esa cifra no es directamente comparable con la producción de productos terminados de CANACERO, porque se refiere a una etapa distinta de la cadena, pero confirma que el volumen nacional no equivale automáticamente a disponibilidad inmediata de perfiles, placa, tubería o acero de refuerzo. ([worldsteel.org](https://worldsteel.org/media/press-releases/2026/december-2025-crude-steel-production-2025-global-crude-steel-production/?utm_source=openai))

El propio Gobierno federal estimó que durante 2026 requerirá aproximadamente 150 mil toneladas de acero de refuerzo y 50 mil toneladas de acero estructural para carreteras, puentes, escuelas y centros deportivos. También calculó que los trenes de pasajeros demandarán más de un millón de toneladas durante el sexenio. Frente a los 16.8 millones de toneladas de productos terminados reportados por CANACERO en 2025, las necesidades anunciadas equivaldrían aproximadamente a 1.2 por ciento de la producción anual para 2026 y a cerca de 6 por ciento acumulado para los trenes, aunque esa comparación no sustituye un análisis por tipo, calidad, ubicación y calendario de entrega. ([gob.mx](https://www.gob.mx/buengobierno/prensa/plan-mexico-presidenta-claudia-sheinbaum-firma-acuerdo-historico-para-el-fomento-de-la-industria-siderurgica-mexicana-424815?utm_source=openai))

La conclusión para las empresas constructoras es clara: la reforma abre mercado para fabricantes nacionales y puede favorecer a proveedores regionales capaces de demostrar origen y calidad, pero no elimina la necesidad de importar cuando no exista oferta nacional suficiente o compatible. Para que la política funcione, las dependencias tendrán que investigar con rigor antes de establecer porcentajes y la industria deberá responder con precios competitivos, abasto verificable y entregas oportunas, compromisos incluidos en el acuerdo sectorial firmado el 29 de abril de 2026.

Fuentes consultadas

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