El sector manufacturero mexicano se encuentra en un punto de inflexión, según el más reciente reporte de BBVA Research, que proyecta una expansión moderada para la industria durante el resto de 2025 y hacia 2026, en un contexto marcado por la incertidumbre comercial derivada de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como por la desaceleración gradual de la economía estadounidense, principal socio comercial del país.
De acuerdo con el análisis de los economistas de BBVA, el sector automotriz continúa siendo uno de los motores más importantes de la manufactura nacional, impulsado por la relocalización de cadenas de suministro y las inversiones en plantas de ensamblaje y autopartes que buscan aprovechar la cercanía geográfica con Estados Unidos. Sin embargo, el reporte advierte que este dinámismo podría verse limitado si no se resuelven pronto las tensiones arancelarias y las disputas regulatorias que actualmente rodean la revisión del acuerdo comercial trilateral.
El reporte de BBVA Research también destaca que la producción industrial mexicana ha mostrado señales mixtas en los últimos meses, con un desempeño positivo en las exportaciones manufactureras que contrasta con una demanda interna más débil de lo esperado. Esta divergencia refleja la naturaleza dual de la economía mexicana, donde el sector exportador continúa siendo más dinámico que el mercado doméstico, afectado por tasas de interés aún elevadas y un consumo privado moderado.
Para los directivos de empresas manufactureras, el mensaje central del reporte es la necesidad de mantener flexibilidad operativa ante un entorno de incertidumbre regulatoria. Las compañías con mayor exposición al comercio exterior deberán evaluar cuidadosamente sus estrategias de diversificación de mercados y proveedores, mientras se aclara el panorama sobre los posibles ajustes arancelarios que podría imponer Estados Unidos a ciertos sectores específicos, como el acero, el aluminio y la industria automotriz.
Las encuestas quincenales de expectativas que levanta Citibanamex entre analistas financieros apuntan a un ajuste marginal a la baja en las proyecciones de crecimiento para 2026, de 1.2% a 1.1%, mientras que la inflación esperada para el cierre del año se ubicaría cerca de 4.23%. Estas cifras describen un escenario de estabilidad moderada, en el que las empresas manufactureras deberán planear con expectativas realistas más que con proyecciones de expansión acelerada.
El comportamiento del peso mexicano también resulta relevante para el sector manufacturero, particularmente para aquellas empresas que importan insumos o maquinaria denominados en dólares. La divisa ha mostrado estabilidad relativa frente al dólar, cotizando alrededor de 18.12 unidades por dólar durante las primeras semanas de agosto, lo cual brinda cierta previsibilidad a los costos de producción para las empresas del sector.
En conclusión, el panorama para la manufactura mexicana combina fortalezas estructurales, como la relocalización de cadenas de suministro y la cercanía con el mercado estadounidense, con riesgos regulatorios significativos vinculados a la revisión del T-MEC. El reto para los empresarios del sector será mantener la competitividad operativa mientras se resuelve la incertidumbre comercial, aprovechando las oportunidades de nearshoring sin perder de vista los posibles cambios en las reglas del comercio internacional que podrían redefinir la estrategia de inversión de largo plazo en el país.