La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR) propuso el 6 de septiembre de 2026, desde la Ciudad de México, una agenda conjunta con la Asociación de Bancos de México (ABM), autoridades y participantes del sistema de pagos para reducir las barreras que enfrentan los negocios familiares al aceptar tarjetas y otros medios digitales. La organización empresarial reconoció que las tasas de 4.50% y 5.39% corresponden a máximos observados, no a promedios del mercado, pero sostuvo que el costo efectivo sigue siendo un obstáculo para las micro y pequeñas empresas.
En breve
- CONCANACO SERVYTUR y la ABM llevarán la discusión hacia el costo efectivo que paga cada comercio, en lugar de concentrarla únicamente en tasas máximas.
- Los datos de Banco de México muestran diferencias relevantes por giro: en julio de 2026, la tasa promedio para crédito fue de 2.94% en ventas al detalle y de 2.53% en restaurantes.
- La propuesta contempla transparencia, mayor competencia, educación financiera y posibles tarifas diferenciadas, pero todavía no incluye un calendario público de reducción de costos.
La precisión que cambia el debate
La discusión comenzó a partir de cifras que podían interpretarse como si todos los comercios pagaran las tasas más elevadas. En su comunicado del 6 de septiembre, CONCANACO SERVYTUR aceptó la aclaración de la ABM: los porcentajes de 4.50% y 5.39% son máximos observados en determinados giros y condiciones, no el promedio que paga todo el mercado.
La diferencia es relevante para cualquier empresario que intente calcular cuánto le cuesta aceptar pagos digitales. Una tasa máxima describe el límite superior registrado para un giro o proveedor; un promedio resume un conjunto de operaciones; y el costo efectivo es la factura concreta que recibe un establecimiento después de considerar su giro, volumen de ventas, tipo de tarjeta, proveedor, condiciones contractuales y, en algunos casos, cargos fijos o servicios adicionales.
Banco de México publica información agregada para facilitar la comparación entre proveedores. En los datos correspondientes a julio de 2026, la tasa de descuento promedio para tarjetas de crédito fue de 2.94% en ventas al detalle, con un máximo de 4.50%. Para restaurantes, el promedio fue de 2.53% y el máximo llegó a 5.39%. En débito, las ventas al detalle registraron un promedio de 2.77% y un máximo de 4.91%.
Estos datos no contradicen necesariamente la referencia de la ABM a tasas promedio ponderadas de 2.15% para crédito y 1.72% para débito a septiembre de 2025. Se trata de mediciones con distinto alcance y fecha: una corresponde a promedios ponderados del mercado y las otras a categorías específicas de comercio. Por eso, comparar un máximo sectorial con un promedio nacional puede generar una imagen incompleta del problema.
Por qué las tasas pesan más en los negocios pequeños
Para una cadena comercial, una comisión puede negociarse con base en un volumen elevado de operaciones. Un negocio familiar, en cambio, suele tener menor capacidad de negociación, tickets más pequeños y márgenes estrechos. En ese contexto, una diferencia de uno o dos puntos porcentuales puede afectar de manera directa la utilidad de cada venta.
El diagnóstico presentado por Financiera para el Bienestar (FINABIEN) y retomado en la conferencia del 2 de septiembre apunta precisamente a esa brecha. Según los datos expuestos, 94% de los comercios familiares consultados contaba con teléfono inteligente y 87.9% tenía conexión a internet, pero solo 47.6% aceptaba pagos con tarjeta. La principal barrera identificada no fue la falta de infraestructura, sino el costo de las comisiones y los requisitos de acceso.
El estudio incluyó 894 unidades económicas en más de 30 estados, de acuerdo con la información difundida durante el encuentro. FINABIEN señaló que muchas comisiones superan 3.5%, mientras que algunas promociones de empresas de tecnología financiera ofrecen tasas cercanas a 0.89%, aunque con carácter temporal o condicionadas al registro fiscal. Esa diferencia puede ser determinante para una miscelánea, una fonda, una estética o un pequeño prestador de servicios que opera con ventas variables.
La consecuencia no se limita al margen de ganancia. Si un comercio rechaza tarjetas, también puede perder ventas frente a clientes que ya no llevan efectivo. La decisión de no digitalizarse puede reducir su capacidad para vender en línea, atender pedidos a distancia o incorporarse a plataformas que exigen medios de cobro electrónicos.
La propuesta: tarifas diferenciadas y más información
CONCANACO SERVYTUR planteó abrir un diálogo técnico con la ABM y con los demás participantes del ecosistema. La agenda incluye analizar las condiciones que enfrentan los comercios según su tamaño, giro y volumen de operaciones; mejorar la transparencia y comparabilidad de los cobros; impulsar mayor competencia entre proveedores; fortalecer la educación financiera y desarrollar soluciones accesibles para micro y pequeños negocios.
La idea de una tarifa diferenciada parte de que no todos los comercios representan el mismo nivel de riesgo ni tienen la misma capacidad operativa. Sin embargo, para que una reducción sea verificable, los negocios necesitarían conocer no solo el porcentaje de la tasa de descuento, sino también si existen rentas de terminal, cobros por baja facturación, penalizaciones, costos de instalación, cargos por contracargos o comisiones fijas por operación.
El propio Banco de México explica que la tasa de descuento puede estar diferenciada por tipo de tarjeta y giro comercial. También advierte que los agregadores y adquirentes no bancarios participan de manera importante en la afiliación de comercios. CONCANACO SERVYTUR citó que alrededor de 81 de cada 100 terminales punto de venta correspondían, a junio de 2025, a agregadores y adquirentes no bancarios. Esto significa que una eventual negociación no puede limitarse a los bancos tradicionales.
Qué medidas podrían requerir cambios regulatorios
Algunas acciones pueden realizarse mediante acuerdos comerciales: publicar comparadores más claros, simplificar contratos, ofrecer paquetes para negocios de bajo volumen o crear productos con menores costos fijos. Otras medidas podrían exigir intervención de autoridades o ajustes regulatorios, especialmente si se busca establecer límites a cuotas de intercambio, imponer obligaciones de transparencia o crear un régimen preferencial para microempresas.
La cuota de intercambio es el pago que realiza el adquirente al banco emisor por cada operación y forma parte de la estructura que influye en el precio final para el comercio. Si se modificara ese componente, el efecto tendría que evaluarse junto con la competencia entre bancos, agregadores y otros proveedores. Una reducción regulatoria no garantiza por sí sola que el ahorro llegue al establecimiento si persisten cargos adicionales o poca competencia en ciertos mercados locales.
Los referentes internacionales mencionados por CONCANACO SERVYTUR muestran que existen distintas rutas. La Unión Europea estableció límites a determinadas cuotas de intercambio para tarjetas de consumidores; Corea del Sur aplica condiciones preferenciales para pequeños negocios; y Australia utiliza mecanismos de transparencia y monitoreo. Ninguno de esos modelos puede trasladarse automáticamente a México, pero sí ofrece elementos para discutir cómo proteger a los comercios con menor poder de negociación.
El siguiente paso será medir resultados
La apertura de una agenda conjunta representa un cambio de tono: la discusión ya no se centra únicamente en si una cifra fue presentada como máxima o promedio, sino en cuánto dinero pierde o conserva un comercio cuando acepta un pago digital. Para las pymes, esa diferencia debe traducirse en información comprensible y en ofertas que puedan comparar antes de contratar.
Hasta el 7 de septiembre de 2026, el comunicado de CONCANACO SERVYTUR no establece un calendario público para la mesa técnica ni una meta cuantificable de reducción. Tampoco detalla qué instituciones asumirían compromisos concretos ni cómo se comprobaría que las tarifas preferenciales llegarían a los negocios más pequeños. Esos serán los elementos que permitirán saber si la negociación produce una solución operativa o queda en una declaración de intención.
El reto para la banca, los agregadores y las autoridades será encontrar un equilibrio entre competencia, seguridad, recuperación de costos e inclusión financiera. Para los negocios familiares, la pregunta seguirá siendo sencilla: cuánto reciben realmente por una venta de 100 o 1,000 pesos después de aceptar el pago digital. La respuesta, más que cualquier tasa máxima, definirá la velocidad con la que México avance hacia una economía menos dependiente del efectivo.
Fuentes consultadas
- CONCANACO SERVYTUR, comunicado del 6 de septiembre de 2026.
- Banco de México, tasas de descuento por giro para tarjetas de crédito, información de julio de 2026.
- Banco de México, tasas de descuento por giro para tarjetas de débito, información de julio de 2026.
- El Economista, información sobre la propuesta de CONCANACO SERVYTUR del 2 de septiembre de 2026.
- La Jornada, cobertura del diagnóstico presentado por FINABIEN el 2 de septiembre de 2026.
