El Gobierno de México prepara, a través de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), la contratación de un nuevo satélite geoestacionario de telecomunicaciones en octubre de 2026, con el objetivo de lanzarlo durante el primer trimestre de 2030 y sustituir al Bicentenario, actualmente operativo para servicios fijos y comunicaciones del Estado. El proyecto tendrá una capacidad anunciada de más de 250 Gbps y cobertura nacional, con aplicaciones para seguridad, servicios críticos, internet y telefonía en zonas donde desplegar redes terrestres resulta difícil o costoso.
El anuncio fue presentado el 24 de septiembre de 2026 por autoridades federales, en un contexto en el que la vida útil restante del Bicentenario se estima en aproximadamente seis años. La iniciativa forma parte del Programa Espacial Mexicano 2026-2030 y se vincula con el Plan Nacional de Conectividad, que plantea utilizar una combinación de infraestructura terrestre, pequeños operadores, cobertura social y soluciones satelitales para reducir el rezago digital.
En breve
- La contratación del nuevo satélite está prevista para octubre de 2026 y el lanzamiento para el primer trimestre de 2030.
- La capacidad pasaría de alrededor de 6 Gbps utilizada actualmente por algunas instancias a más de 250 Gbps, según la explicación oficial.
- El plan de conectividad identifica 10,320 localidades pequeñas y alejadas de la infraestructura terrestre, con una población potencial de 820,922 personas, para atención mediante soluciones satelitales.
Un relevo con dos objetivos: seguridad y conectividad
El satélite Bicentenario no es únicamente una pieza de infraestructura para llevar internet. El sistema MEXSAT, operado por Financiera para el Bienestar, también sostiene comunicaciones relacionadas con seguridad nacional, atención de emergencias y continuidad operativa cuando las redes terrestres pueden fallar. La documentación oficial describe al Bicentenario como un satélite de servicios fijos, mientras que Morelos-3 cumple funciones móviles.
El Programa Espacial Mexicano señala que ambos satélites tienen una vida útil planificada de 15 años, pero la explicación ofrecida por la ATDT indica que al Bicentenario le quedarían cerca de seis años de operación útil. No se trata necesariamente de una contradicción: una cosa es la vida nominal del equipo y otra el periodo que la autoridad considera disponible para mantenerlo en servicio con los niveles de confiabilidad requeridos. La diferencia vuelve relevante que la planeación del reemplazo comience antes de una eventual interrupción.
El salto anunciado también es tecnológico. La referencia actual de aproximadamente 6 Gbps corresponde a la capacidad utilizada por instituciones de seguridad, mientras que el nuevo sistema superaría los 250 Gbps. Esa ampliación permitiría transmitir no sólo voz y datos, sino también imágenes, video y otros flujos de información de mayor volumen. Para el sector público, esto puede mejorar comunicaciones de emergencia, coordinación territorial y servicios institucionales; para las comunidades, abre la posibilidad de ampliar el acceso a internet, pero no garantiza por sí mismo que ese servicio llegue a los hogares o negocios.
La brecha digital se concentra en localidades difíciles de atender
El Plan Nacional de Conectividad 2026-2030 ofrece un marco más concreto para entender dónde podría tener sentido el satélite mexicano de telecomunicaciones 2030. El documento reconoce que no todas las localidades pueden conectarse de la misma forma y propone combinar fibra, redes móviles, infraestructura pública y capacidad satelital.
Uno de los programas asociados identifica como áreas de atención prioritaria para soluciones satelitales a localidades con menos de 500 habitantes, ubicadas a más de ocho kilómetros de infraestructura de telecomunicaciones existente. La estimación oficial contempla 10,320 localidades y 820,922 personas. Chihuahua, Durango, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Jalisco y Baja California Sur aparecen entre las entidades con mayores concentraciones de población o localidades dentro de esa categoría.
El dato es importante para las pymes y los emprendimientos rurales. En una comunidad sin conectividad estable, la barrera no sólo afecta el entretenimiento o la comunicación personal: también limita pagos digitales, facturación, capacitación, ventas por internet, trámites, telemedicina y acceso a cadenas de suministro. Sin embargo, el servicio satelital necesita terminales, energía eléctrica, instalación, mantenimiento y un modelo de precios que permita operar de manera sostenible. En comunidades dispersas, el costo de la antena y del enlace puede ser tan determinante como la capacidad disponible en órbita.
El calendario es posible, pero deja poco margen para errores
El Programa Espacial Mexicano contempla una secuencia que va desde los estudios y el diseño de los requerimientos de la carga útil hasta la contratación, el lanzamiento y la operación del sistema. Si la contratación ocurre en octubre de 2026 y el lanzamiento se mantiene para el primer trimestre de 2030, el proyecto tendrá poco más de tres años para definir especificaciones, seleccionar proveedor, fabricar el satélite, realizar pruebas, contratar el lanzamiento, preparar estaciones terrestres e integrar el equipo con las redes nacionales.
Ese plazo no es imposible para un satélite de telecomunicaciones basado en una plataforma comercial, pero sí exige que las decisiones críticas se tomen pronto. La viabilidad no dependerá solamente del fabricante. También serán determinantes la modalidad de contratación, la asignación de riesgos, las garantías de desempeño, la reserva de capacidad para seguridad nacional, la interoperabilidad con los centros de control de Iztapalapa y Hermosillo y la disponibilidad de terminales en las localidades objetivo.
El programa oficial añade una línea de acción para diseñar un modelo de gestión y uso compartido. Ahí estará una de las decisiones más relevantes: definir qué parte de la capacidad se reservará para instituciones públicas, qué parte podrá destinarse a conectividad social y bajo qué condiciones participarán operadores privados, gobiernos estatales, cooperativas o pequeños proveedores locales.
La capacidad orbital tendrá que aterrizar en servicios medibles
El Plan Nacional de Conectividad establece una meta de atender alrededor de 91,041 localidades sin cobertura y beneficiar aproximadamente a 6.43 millones de personas hacia 2030. Esa cifra rebasa ampliamente el universo de localidades consideradas específicamente para cobertura satelital, lo que muestra que el satélite será un componente de una estrategia más amplia, no la solución única al rezago.
Para evaluar resultados, será necesario distinguir entre cobertura disponible y conectividad efectiva. Una localidad puede aparecer dentro de la huella del satélite y, aun así, no contar con un punto de acceso funcional, suficiente energía, equipos en buen estado o un servicio asequible. Por eso, el seguimiento debería publicar indicadores sobre localidades conectadas, velocidad contratada, disponibilidad, costo por usuario, uso en escuelas y centros de salud, y continuidad del servicio.
La oportunidad económica también dependerá de esa medición. Si la nueva capacidad se concentra exclusivamente en comunicaciones institucionales, el beneficio social será limitado. Si se combina con estaciones comunitarias, operadores regionales y programas de capacitación digital, puede convertirse en una plataforma para negocios locales, educación técnica, servicios financieros y atención gubernamental.
El relevo del Bicentenario, por tanto, no es sólo una renovación tecnológica. Es una prueba para la política mexicana de infraestructura: deberá demostrar que una inversión espacial puede traducirse en redes operativas, precios razonables y oportunidades concretas para comunidades que hoy quedan fuera del despliegue terrestre. El lanzamiento de 2030 será el momento visible del proyecto; el resultado empresarial y social se definirá antes y después, en los contratos, las estaciones de tierra y la operación cotidiana.
Fuentes consultadas
- Diario Oficial de la Federación, Programa Espacial Mexicano 2026-2030, 4 de junio de 2026.
- Diario Oficial de la Federación, Plan Nacional de Conectividad 2026-2030, 20 de mayo de 2026.
- Diario Oficial de la Federación, Programa de Conectividad en Sitios Públicos y Áreas de Atención Prioritaria 2026, 2026.
- Presidencia de México, anuncio sobre la contratación y lanzamiento del satélite, 24 de septiembre de 2026.
- Mexican Times, reporte sobre el proyecto satelital, 25 de septiembre de 2026.
